VOLAMOS Y SEGUIREMOS VOLANDO

                                           

                                                                                          

                                                                                

María Suárez Toro,Alas de Mariposa

 

Alas de Mariposa facilitó un taller de sistematización de la experiencia acumulada en la construcción, puesta en escena y estreno mundial e internacional de la obra El Laberinto de las mariposas al finalizar en año 2008.

 

Participaron las cuatro actrices de la obra en el 2008 y la nueva suplente para el 2009, la directora y dramaturga de la obra y la nueva productora junto con algunas miembras del  personal del equipo de Alas de Mariposa los días 17-18 de diciembre en la casa de Ailyn Morera en Heredia, Costa Rica.

 

Coincidieron todas desde los distintos roles que ocuparon en el proceso, que fue un tiempo de profunda intensidad y aprendizajes personales y colectivos que todavía están demasiado frescos y a flor de piel como para entenderlos en toda su dimensión. 

 

Para la sistematización del efecto personal del proceso, cada participante trajo un elemento, ya fuera de la vestimenta y utilería de la puesta en escena, ya fuera un instrumento de trabajo o cualquier cosa que simbolizara el significado del proceso a nivel personal.

 

Aparecieron desde los zapatos de tacones altísimos del peresonaje ¨Molly¨, las flores que adornaron la cabeza de “Rosa Parks¨, la bitácora de la directora y dramaturga de la obra, el libro en el que se basa la obra, la cámara fotográfica de la fotografa de Alas, el tejido del personaje latinoamericano ¨tejedoras mayas¨ y pañuelos bordados simbolizando las luchas comos las de las ¨mujeres de solaz¨. Otras y otros se trajeron a si mismos de cuerpo entero. Una que no pudo asistir mandó un artículo escrito por ella sobre dos de los personajes en la obra: el encuentro entre Molly y Celeste Fuerte y Brava.

 

Para la sistematización de la construcción colectiva Margaret Thompson – fotógrafa de Alas de Mariposa - habían preparado conmigo como facilitadota del taller, una serie de carteles que contenían cada momento del proceso expresado en fotos. Desde reuniones en casas, talleres de construcción colectiva, eventos de construcción de la imagen y la publicidad de la obra, pasando por distintos lugares donde se hicieron prácticas para la puesta en escena y, al final, los cuatro días de estreno, tres en El Centro para las Artes en la Universidad de Heredia entre el 4-6 de noviembre y el 16 de ese mismo mes en el Centro de Convenciones en Sudáfrica.

 

Aparecieron registros fotográficos de exposiciones de fotografías de mariposas “Almas en Vuelo” de M. Thompson y otra de dibujos y fotos de las mujeres del libro en que se basa la obra; una instalación de telas en las que aparecen bordados los nombres de las mujeres en el libro colocadas en los asientos de los teatros donde se estrenó la obra y, otras de la venta del libro Mujeres, metamorfosis del efecto mariposa por parte de una editorial del país en las presentaciones en Costa Rica.

 

(foto)

 

La sistematización del efecto mariposa en cada una se convirtió en una muestra acerca de la forma en que una obra de carácter feminista como lo es El Laberinto nos confronta y nos interpela desde cada experiencia que como mujeres y hombres vive sus construcciones subjetivas y las estrategias de sobreviviencia y desarrollo personal en este mundo.

 

Un mundo construido personalmente por experiencias, estructuras, mandatos e interiorizaciones patriarcales que ha hecho huellas en nuestros esfuerzos por “ser” a plenitud como señalara Raquel Hernández, actriz que interpetó a Mileva Maric, la primera esposa de Einstein y la tejedora maya que al final de la obra integra una visión de los que sucede en nosotras con la devaluación patriarcal de todo lo denominado “femenino”, pero sobre todo la revolución monumental que a nivel de los paradigmas significa recuperar y validar la experiencia histórica de las mujeres en el cuido de la vida.

 

            A mi me costó esa parte de la tejedora y es por ello que lo que traigo hoy como símbolo de mi aprendizaje es esta madeja del hijo con el que se tejió en la obra el final. ´Para mi no ha sido fácil´ decía yo como personaje ´lo femenino está tan devaluado que nosotras mismas nos devaluamos….´  Y así ha sido para mi en mi vida y por eso tuve que luchar para decir eso desde el personaje y ahora decirlo desde mi misma en mi vida. Reconocerme y reconocer el valor de las mujeres.

Esta obra y su proceso me ahorró años de terapia al poder ubicar mi rollo con el cuido, cosa que surgió en una simple conversación entre nosotras con María en Sudáfrica mientras observábamos unas focas en una isla el día después del estreno internacional en ese país.

Un capitulo del libro que me impactó fue el de las palestinas, la nieta y la abuela. Cuando murió mi abuela yo deje de abrazar.  En la comunidad de Sudáfrica una niña que ni me conocía me abrazo. Hasta sin conocerme. Cuando estuve en ese lugar y un día antes, cuando estuve en la obra con todas esas mujeres del movimiento feminista en el Foro y en la presentación de la obra, me terminé de dar cuenta de que el movimiento feminista también esta desvalorizado hasta por las mujeres. Tenemos que renunciar a muchas cosas para poder ser mujeres. Una es una semilla de una cuestión tan grande. Estábamos juntas. Y poder hablar estas cosas en el proceso de estar juntas. 

Se me ha ido el dolor del cuerpo ante lo cual la medicina me decía que no tenía nada. Yo no tengo que ser como mi abuela no como mi madre, pero tengo que reconocerlas y tengo que ser yo. Tampoco tengo que ser como quiso mi padre que yo fuera. Solo tengo que “ser” y ser yo. En ese escenario en Sudáfrica esa noche, yo decidí ser yo, ser actriz, disfrutarlo para mí, no para el que dirán. Con los nudos que le hice en Sudáfrica a este tejido quisiera guardarlo, pero no se puede porque hay que seguir montando la obra. Le debo esto a las mujeres que estaba allí, sus cantos, sus aplausos… Me dije: hoy lo voy a hacer por mí, disfrutar cada respiro y cada acción voy a contar mi historia en esta. Los cantos y la euforia… hoy voy a vivir que soy actriz. Mi “si”. Hoy sonrío mas, mi relación con mi madre mejora mucho, ya nos entendemos y nos gustamos como somos. Sin vivir este proceso de esta obra tal vez no me hubiese dado cuenta de esto. Es importante que exista el movimiento feminista. Sin ese movimiento, la injusticia entre los seres humanos seguirá creciendo. Esta obra es una herramienta y muchas mujeres en ese Foro se dieron cuenta de que el teatro es una herramienta para decir cosas que hay que decir.

 

(foto focas y nosotras en bote y ella con el tejido)

 

Los altos tacones que usó la actriz María Fernanda Campos para representar a Molly, la micro chip inteligente que se rebela contra el concepto de ´mujer ideal´ impuesto socialmente por el patriarcado y su industria de cirugía plástica entraron en la sistematización como símbolo de las mediaciones subjetivas que cada mujer construye en el marco de esos mandatos.

 

Estos zapatos yo los doné a la obra porque son unos zapatos bien caros que me compré hace unos anís y son tal altos que nunca los pude usar. Siempre me decían que yo era muy pequeña, así es que ando con zapatos de plataforma todo el tiempo, pero estos eran una exageración. Y cuando empecé a prepararme para dramatizar  la micro chip tipo robot, inmediatamente pensé en estos zapatos porque recordaba que para tratar de usarlos tenía que caminar toda tiesa para no caerme. Fueron perfectos en escena. Pero mis verdaderos zapatos de caminar en mi casa son unas zapatillas rojas, plásticas, baratas, cómodas, sin nada de suela. Mírenlas, y miren el constaste. Siempre me dijeron que era muy pequeña y por eso ando con plataformas todo el tiempo, pero mis zapatos íntimos no tienen nada de suela.

Yo parezco la actriz tonta porque esa es la estrategia que aprendí para protegerme, peor no soy nada tonta. Y cuando vi todas esas activistas que por el mundo entero trabajan tanto para nuestros derechos, me dije: yo soy una de ellas porque hoy estoy poniendo mi granito de arena en este movimiento de mujeres tan valientes.

Tengo mucho que trabajar todavía, pero esta experiencia me ha dado pista tras pista. 

 

(foto de los dos pares y ella con los zapatos)

 

En la dramaturgia de la obra hay un momento en que Molly, en su afán de rebelarse contra el mandato de mujer ideal, se cambia de nombre a si misma para simbolizar su fuerza interior y su poder de redefinirse como ella quiere ser. ¨Celeste Fuerte y Brava´ de rebautiza a si misma, retomando con ello uno de los personajes con ese nombre que aparece en el libro en el que se basa la obra. Celeste es una sobreviviente de incesto que hace una brillante conexión entre esa forma brutal de violencia sexual con la forma como los padres de la patria son los que definen las leyes, los sistemas de gobierno, los sistemas educativos, los de comunicación y todo ámbito politico-social, evitando que las niñas abusadas convertidas en mujeres pemanezcan victimizadas por es sistema en su conjunto. 

 

Alda Facio del Grupo Asesor de Alas de Mariposa se refiere a ello:

 

Pobre Molly, creada para complacer todos los sueños de cualquier machista: una mujer dispuesta a ser “sexy” de acuerdo a lo que el machismo de cada época defina como tal, aún a pesar de comprometer su salud y hasta su vida…Molly entra en escena encaramada en unos tacones que según la propaganda capitalista, la hacen lucir “apetecible”.  Sus perfectamente redondeados senos, obviamente operados, son otro testimonio del costo que debe pagar una mujer para ser “sexy” en este Patriarcado… Celeste Fuerte y Brava es más necesaria hoy en día, ya no tanto para salvar nuestra sexualidad, sino nuestra misma humanidad.  Así como Molly fue construida por la ciencia para demostrar que el hombre es capaz de crear una computadora eficiente que hace todo lo que antes hacía una esposa de carne y hueso, la belleza femenina de hoy  exige que una luzca más como construida por la ciencia masculinista que nacida de otra mujer.  Hoy la cirugía plástica no tiene que ser invisible, como años atrás.  Más bien se trata de que cada una sea  testimonio de lo que puede alcanzar la ciencia: caras, senos y nalgas que no sólo desafían la gravedad y el pasar de los años, sino que luzcan tan artificiales que sólo se pueden tener si una tiene el dinero para comprarlos. Se trata de que nuestra apariencia sea obviamente construida, para que las mujeres tengamos más incentivos para someternos a las reglas del capitalismo y así poder tener el dinero que nos hará “juvenilmente bellas”.   Mujeres hechas por la farmacia, la tecnología y la ciencia médica. Esto es lo que el patriarcado exige, ya no sólo para el placer machista sino para el enriquecimiento de las grandes transnacionales.

 

Ailyn Morera trajo su bitácora, el cuaderno y lapicero con el que creó el texto y construyó la obra. Fueron los símbolos de su papel como dramaturga de la obra y la manera en que ella tomó nota de cada práctica y cada dimensión del proceso para sistematizarlo y volcarlo en el texto y en su orientación de las actrices como directora de la obra.

 

En este momento me siento como una pelota llena de filamentos. Un erizo… alertas y direcciones, unas las puedo organizar y otras no, pero todas están y fueron disparadas por este proceso. Mi vivencia ha sido en varios planos: artista, dramaturga y directora y como mujer y madre. Todo lo que somos y roles que tenemos. Soy muy metódica. Me enfoco en las cosas y eso es una virtud, me ha servido para lograr alcanzar las cosas… saber con claridad lo que quiere. Porque cuando dice quiero todo, quiero todo, no logra ninguna. Yo tenía una misión grande en este proceso. No solo tener un montaje listo, sino con cuatro actrices y un equipo creador alrededor. El de Alas, y que todo funcionara. Era titánica la tarea. Hay que sostener mucho para llegar a la meta. En el plano de dirección a nivel personal ha sido muy rico porque me ha puesto en evidencia mi falta de tolerancia y tuve que usar antenas para desarrollar la tolerancia. No podía entender mi complejidad, sino la de las demás, por ser directora. Me ha dado una gran vitalidad este libro de María, si tesis original. Esa es la esencia de la obra. La tuve siempre en la mano. De este libro salen muchas obras. A nivel artístico fue bien rico porque me exigió – yo me exigí, ser lo mas fiel al libro porque es tan rico que no se trataba de hacer una nueva versión.

Mis instrumentos que traigo son el libro, mi bitácora (cuaderno y lapicero). De las cosas que rescato de la obra es el análisis que todavía hago desde mi complejidad y particularmente los retos que tenemos las mujeres.  Puras mujeres haciendo esto. No podemos divorciar lo que hablamos y lo que hacemos. Somos un mismo planeta. Me ha servido9 mucho la presencia y la dinámica con todas ustedes porque me p0ongo a pensar y analizar que nosotras las mujeres tenemos que sacudirnos mucho … y las mujeres en este libro son transgresoras y estamos hablando de ellas pero al final nos interesa lo que nos hablan a nosotras. Esas mujeres del libro son especiales, todas somos especiales. Pero para llegar en este libro a la metáfora de Rosa Parks y de Boc, son tantas las piezas que tenemos que mover que son especiales. Si, podemos decir que claro todo es un proceso de poco a poco… pero como mujeres no necesariamente sabemos cuales son las piezas que hay que mover. Ustedes todas me han ayudado a eso. A ver mis piezas. Esa es la maravilla de arte – desnudas en el escenario, te mostras. El proceso este nos ha mostrado muy desnudas a todas. No tengo las soluciones pero tengo las piezas y preguntas claves. Ubicar el trabajo tan grande que tengo que empezar a trabajar. Las áreas que las mujeres nos negamos a tocar. Que difícil hablar de derechos y hablar de los otros… el trabajo de Alda y Paca sobre lo espiritual en el libro te planea ir bien a fondo. Sacudirnos da miedo. Tomar conciencia de lo que yo hago y tengo que cambiar es duro, pero es el camino. Lo he decidido. Si quiero seguir en esto y para no ser el payaso de la fiesta, tengo ese camino. Un nuevo paradigma nos enfrenta a eso.

 

Su hijo Pablo Jiménez de 22 años de edad fue nuestro real productor ante las dificultades de asumir su papel que tuvo la productora de la obra. Pero Pablo también fue tramoya, productor multimedia y diseñador de las instalaciones de las exposiciones fotográficas para el estreno, entre sus múltiples funciones de asistente de dirección con su madre.  “Me he triado a mi mismo porque nunca me imaginé que este proceso me iba a cautivar como lo hizo. Me fue metiendo y me fui metiendo sin darme cuenta. ¡Y una cosa que quiero señalar es que llevo mis 20 años viendo a mi madre haciendo teatro, pero es en esta obra donde la he visto volar!”

 

(Fotos Pablo y Ailyn)

 

Otro hijo en el proceso de producción fue Kyle. Es el hijo de Doris Campbell,  estudiante de 12 de edad estuvo en el proceso apoyando en trabajo fotográfico, tramoya, multimedia, seguimiento del texto escrito para apoyar a las actrices para aprendérselo y filmación de video de prácticas de las actrices para verse en escena y poder evaluarse con la directora. A pesar de haber sabido por parte de su madre y del grupo teatral que para nosotras su papel principal en este periodo de su vida es asumir la responsabilidad de estudiar, rara vez quiso perderse una práctica. “Yo también me traje a mi mismo porque aprendí mucho en este proceso que me gustó porque se aprender cosas sobre la historia que nunca nos enseñan en la escuela.”

 

Dijo la madre que en la casa luego de cada práctica, Kyle fue su más ferviente apoyo  crítico y estimulo para seguir. “Yo no vengo del campo de la actuación, sino de la danza; en este proceso Ailyn y Kyle han sido mis maestros porque siempre me estaba estimulando a mejorar, tanto mediante la critica como el animo a seguir adelante.”

 

Doris trajo a la sistematización el adorno de pelo compuesto de flores blancas que usó para representar el papel de Rosa Parks en la obra. “Es un símbolo tan delicado – dijo mientras acariciaba cada pétalo de cada flor – de esa delicadeza que representa lo femenino que nos da miedo asumir y que tenemos que combinar con ser agresivas cuando es necesario para defendernos. No le podemos temer a lo femenino, pero tampoco dejar de aprender a defendernos usando las técnicas de autodefensa.

 

Traje la peineta con florecitas que use en Rosa Parks. Mi apoyo principal fue mi hijo Kyle, pero esta peineta es simbólica. Representa mi condición de mujer, puede ser trillado, pero representa lo femenino, girly girly.  Pero para significar que no por ser femenina soy una florecita frágil que pueden tumbar. Si se le caen las florecitas, las puedo volver a armar. Yo hice boxeo para defender a Kyle y defenderme yo. El entrenamiento físico es rudo y me he metido en pleitos que ni me incumben, pero cuando veo lo injusto me meto a defender contra las injustitas. Todo esto me ha hecho sentime mas asentada en lo que yo soy. Mujer, artista, afrodescendiente y mucho más. Lo mas duro para mi fue trabajar con actrices profesionales sin ser actriz. Me sentía en desventaja porque mi fuerza profesional es ser bailarina. Hice un poco de teatro hace tiempos en el Castella pero luego me fui por otras artes. Yo lo que quería hacer era música pero no lo seguí porque mi padre no me pude dar un piano, que era necesario para desarrollarse en eso. Ailyn como directora me dio confianza y ayuda para hacer esto.

María y el equipo de Alas de Mariposa también, pero ha sido difícil. No solo era experiencia nueva, sino en medio de compromiso laborales y soy cabeza de hogar. En la confusión en la que una esta, la mayoría de mujeres estamos, no es fácil meterse en esto. Todas esas cosas afectan mucho. Son muchas cosas y hay que concentrarse en lo que se esta haciendo, pero no es fácil en medio de tanto.

Ya ir a África fue el colmo de mis deseos cumplidos. Un extraño me dijo allá “bienvenida a casa”. Estar en un lugar donde una es mayoría. Nunca me había pasado eso. La nieta de Mandela. Son situaciones raras que no creería.  Mi papa me cree todo lo que le digo y no podía creer esto. Sentí que estaba regresando y me quedé sin palabras para describirlo. A Kyle, ni hijo, cuando le dije por teléfono no lo podía creer. Hay de todo en Sudáfrica, pero somos mayoría y eso nunca lo había vivido. Que me tocara a mi eso!

Y las compañeras, conocerlas, apreciarlas. Las compañeras a las que casi no conocía. Ailyn con su apoyo y confianza ante mi inseguridad. Si ella confió en mi, yo confié en que podía y en ella, es mi maestra en teatro. Y yo siento que María me lee el alma. He logrado mucho aunque me falta muchísimo,  gracias a ustedes. Yo creí que no iba a estar mucho tiempo en el grupo por no ser actriz, pero me estimularon. Me falta mucho, pero he logrado bastante, siga o no siga. Estoy más segura de mi misma. Lo que yo he vivido es parecido a grupos de músicos o de danza. En teatro es diferente. Ustedes son otro tipo de gente y me hicieron salirme de lo aburrido de la dinámica de esos otros grupos, pero quedándome en el arte. Un deseo de nuevo año el pasado 2007 fue pedirle a la vida que me diera la oportunidad de hacer algo diferente… pero eso ha llenado ese deseo con creces! Demasiado! Pero son cambios muy fuertes.

 

Alejandra Solórzano es una joven actriz de Guatemala. Le tocó vivir de niña los estragos de la guerra en su país y migrar muchas veces de país en país huyendo de la violencia. Le tocó también en cada uno de esos contextos, Nicaragua, México y distintas partes de su propio país, guardar silencios e inventar leyendas acerca del paradero de sus padres y los motivos de sus exilios. Tal vez no por casualidad le correspondió hacer, entre unos de sus papeles en la obra, el de Boc Dong Kim, mujer de ´solaz´ forzada de joven durante la II Guerra Mundial a conformar a los soldados del ejército japonés mediante la esclavitud de los servicios sexuales obligados y violentos.  Las ´Mujeres de Confort´ como se les ha denominado a las cientos de mujeres jóvenes de casi todos los países de Asia que fueron sacadas de sus casas por la fuerza guardaron silencio por mas de 50 años sobre lo que les había pasado.

 

Dice Maria Alejandra que al traer a la sistematización un bordado que dejó sin terminar su madre al morir de cáncer y juntar ese pañuelo blanco con el de tela roja que usa en la obra para significar el dolor y la sangre que se revive al romper los silencios.

 

En el plano personal traje el mantito blanco con el que empecé con Boc Dong Kim. Enfrentarme a la incertidumbre, que el a lo que mas le temo. Desde niña, por pasar en Guatemala un rato en un lugar, otro en otro, sin poder establecer elecciones profundas. El teatro para mi es una forma de tener terreno seguro. Migrar, pero entrando a donde yo quiero. Migrar a una parte de mí, a una Alejandra que se va encontrando consigo misma en lo que cada quien construye. El único terreno seguro que tengo es el teatro. Y me aferro mucho y me cuesta entregarme, pero es mi terreno. Ser co-creadora, lidiar con una misma, con su historia. Yo decidí venirme a Costa Rica el año pasado y es el primer viaje en mi vida que hago por decisión propia, no por razones políticas comos todas las migraciones en Guatemala cuando estaba pequeña. Este pañito blanco lo dejó así en blanco mi madre, a quien le gustaba bordar, pero no lo pudo terminar porque murió de cáncer. Es un manto en blanco, esperando a ser contado. Boc fue eso para mí, El silencio difícil, no solo por impuesto, sino por no tener palabras para romperlo. O como en mi caso desde pequeña, que fue el caso de Boc cuando grande: no poder decir la verdad por tener que protegernos. En los ensayos se me perdió una vez el pañito rojo de Boc. Lo resolví en el momento y me di cuenta que no puedo permitir afianzarme a una sola manera porque todo cambia. Tanto cambio como para una morirse porque algo inesperado le sucede. Ese momento del paño de la sangre de Boc me dio esa perspectiva. En INLOVU estaba desubicada y como chofer del bus se me olvidó dar una vuelta. Paseé un gran rato congelada. Pero me encontré. Lo importante es renacer constantemente sin dejar de ser lo que una ha sido. Conocerme y reconocerme en las otra compañeras, que dicho sea de paso con costarricenses y en Guatemala una viene de un proceso y un país donde la guerrea esta a flor de piel y toda la gente pelea. Este proceso ha sido importante para tratar de ver las diferencias de mentalidad entre compañeras. Verme a mi misma en ellas. Ser menos univoca, revisarme más y rescatarme. Lo que contamos, lo que guardamos, lo que vivimos. A pesar de que yo ya no vivo en guerra, estoy en un lucha como mis padres, mi vida es una lucha también y es consecuencia de las enseñazas de mi madre, mi padre, mi pueblo, pero es la mía. Cuesta tanto darle su lugar a la experiencia de una! Hacerlo con ustedes ha sido clave.

 

Una nueva actriz que se integró por primera vez al grupo ese día, Andrea Oryza. Dijo que ella traía el texto de la obra, el cual está estudiando para empezar prácticas. “Es mi proyecto, porque tengo un marido que es de teatro y empezamos haciendo cosas juntos y luego fueron sus proyectos… y de repente me cae este que me llegó directamente. “Éste es mi llamado, el mío. Y por eso estoy plenamente en esto, gracias a este proyecto en manos de mujeres.”

 

Margaret Thompson trajo su cámara de fotos. Dice que es su forma de ocupar un lugar discreto en el proceso en su condición de gringa porque detesta la forma en que tantas de su país van por el mundo queriendo afirmar un lugar que no les corresponde en los procesos de otras. “El imperialismo y la actitud de superioridad de que en el Sur están los problemas y nosotras en el Norte tenemos las soluciones es algo contra lo que hay que luchar cotidianamente. Pero para ello hay que reconocerlo. Mi cámara me permite estar y jugar un papel, pero no permitir que me coloquen o lo haga yo, en ese lugar detestable que veo una y otra vez en los procesos internacionales.”

 

La primera en declarar que se había traído a si misma a la sistematización había sido Yarman Jiménez, señalando que este proceso la venia enriqueciendo tanto que su propio desarrollo y percepciones era lo que quería compartir. “Los procesos y reuniones de reflexión colectiva desde nosotras mismas y de posibilidades de aportes a la construcción de la obra y del proceso han sido de una riqueza personal en este momento de mi vida que solo encuentra su paralelo con el de Radio Internacional Feminista que es mi otra fuente de ese aprendizaje.

 

Me traigo a mi misma, pude haber traído la cámara de video, la computadora. Pero me traigo a mi misma porque en los acercamientos  y los alejamientos, me he dado cuenta de que este proyecto es una gran parte de la causa del caos en mi vida en este momento. Claro que esta la convivencia nuevamente con mi madre luego de muchos años, Yo la recibo como adulta y ella me trata como niña. Es un ajuste tremendo. Pero el caos comenzó en la relación con el libro de María porque te replantea todas las relaciones que tienes. Y es inconciente hasta que te lo planteas desde ti misma. Me ha interrogado para replantearme que hay otras formas de estar en el mundo. El Proyecto Alas de Mariposa ha sido parte de eso: si texto, su obra, los talleres y el proceso vivido me ha enfrentado a mi vida, mi manera de estar en el mundo. Me ha movido de mi comodidad.

 

Pilar Quirós, escenógrafa de la obra, nos había mandado anteriormente un escrito que refleja lo que el proceso significa para ella:

 

                                       El cuido amoroso de la existencia

 

“El hoy anda en búsqueda de sentido.  Pero el sentido no es originario, no viene del exterior de nuestros seres.”  Edgar Morin

 

Nos viene de adentro, es una escogencia.  Podemos optar por el lado claro de la vida, por el amor, por la poesía y la sabiduría. El amor tiene muchísimas formas en las que se manifiesta, muchísimos significados y sentidos. De la participación, de la fraternización surge, el amor.  De la observación amorosa de la vida cotidiana nace la poesía. Cuando el amor y la poesía se encuentran, la vida misma alcanza su calidad suprema. Con pleno sentido,  podemos decir que vivimos por la vida misma. Si nos pensamos en esta dimensión,  si logramos pensar con sabiduría, nos damos cuenta  del cuido que prodigamos a nuestro quehacer diario, a nuestro trabajo, al estudio, a nuestra familia y a nosotros mismos.  Este cuidado es una manifestación constante del amor que tenemos para todo lo que nos rodea.  Encontramos la belleza a nuestro alcance, una belleza natural: el cielo, los atardeceres, las montañas, los ríos.  La risa de los niños, el tesón  y la honradez en el trabajo, miles de cosas sencillas. La poesía, el amor y la sabiduría se dan la mano,  nos rodean y nos ayudan a mantener toda la vitalidad y la fuerza para seguir adelante.

 

Yo traje mi libro Mujeres, metamorfosis del efecto mariposa en el que se basa la obra. Y es que muchas veces antes traté de entender la justa relación entre las mujeres del libro, las de la obra y mi propia persona. En algún momento pensé que yo habían encontrado a esas mujeres en la historia en otros pensé que mas bien ellas me habían encontrado a mi, pero preparándome para la sistematización me di cuenta que la justa relación en que yo me encontré en las mujeres del libro y me sigo encontrando a mi misma con cada una de las que las ha puesto en escena y con las personas del publico que interactúan con la obra y conmigo.

 

(fin)

 

 

 
       



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